Categorizando OffWorld

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Ante el proyecto de revivir (y reiniciar) mi blog personal, me planteé enseguida cómo estructurar sus categorías. Lo que iba a ser un ejercicio breve de proponer nombres claros y agrupaciones coherentes, se convirtió rápidamente en una conversación mucho más interesante: un intento de definir un marco narrativo.

El punto de partida: Categorías que informan, pero no significan

Al escribir las primeras entradas ya había creado una estructura muy básica, y tenía en mente algunas ideas adicionales. Así que, al inicio de este proceso, las secciones eran:

  • Diario y reflexiones
  • Lecturas
  • Desarrollo e infraestructura
  • Proyectos de construcción y bricolaje (pendiente de definir)
  • Domótica (pendiente de definir)
  • Noticias y conocimientos curiosos (pendiente de definir)

Eran categorías descriptivas, útiles y razonables, pero carecían de la dimensión estética y simbólica que podía intuirse detrás del propio título del blog. Mi dominio siempre ha sido offworld.es, pero rara vez había influido en su diseño: había sido casi siempre una mera URL.

Sin embargo, cuando empecé a usar JFSebastian como identidad digital, la idea de relacionar esas dos referencias a Blade Runner comenzó a rondarme. Al reiniciar el blog decidí titularlo «J.F. Sebastian @ OffWorld»: un guiño al dominio, sí, pero también un gesto más personal.

En la mitología de Blade Runner, J.F. Sebastian no puede pasar los chequeos médicos que permitirían viajar a las colonias del “Mundo Exterior”. Ese detalle, mencionado casi de pasada, deja ver con claridad lo doloroso que resulta para él. El título del blog busca capturar ese simbolismo: el sueño del viaje imposible que aquí, por fin, se vuelve posible. La proyección de una vida imaginada en la que Sebastian había logrado llegar a OffWorld, aunque sea solo en forma de escritura.

Con esa clave, las categorías tenían que tener un reflejo simbólico en esa ambientación.

El papel inesperado de UN LLM: Un interlocutor

Para resolver mis dudas eché mano de un LLM, y no mediante una consulta puntual al modo “dame nombres”. Fue un diálogo largo, iterativo y casi exploratorio.

La mal llamada “IA” cumplió una función distinta a la habitual. Ayudó a ver el trasfondo narrativo que tenía en la cabeza e insinuaba sin haberlo articulado. En la conversación me devolvía mis ideas reorganizadas, señalaba patrones y proponía metáforas que yo podía aceptar o rechazar.

En este sentido, el LLM actuó más como un interlocutor que como un generador automático. Las ideas no aparecieron de forma algorítmica, sino alimentada por un diálogo: yo decía algo, la máquina respondía, yo corregía la dirección, y así cada paso abría un nivel más profundo del significado.

En un momento decisivo, el modelo interpretó el título como una tensión entre “aquí” y “allí”, proponiendo:

Tu blog no es “JF Sebastian en OffWorld”, sino JF Sebastian soñando con OffWorld, escribiendo desde la Tierra, desde el hogar alto y húmedo, tratando de mirar hacia fuera.

A lo que mi respuesta fue

El blog SÍ es JF Sebastian en OffWorld porque todo el blog es el sueño de Sebastian de salir de su mundo.

Esa frase dio pie a analizar un nivel simbólico distinto. Y con él, una reorganización completa de la estructura.

La estructura final: Habitaciones de OffWorld

Una vez asumido el papel de OffWorld como el lugar desde donde se escribe, las categorías comenzaron a alinearse con naturalidad. Dejaron de ser cajones temáticos y pasaron a ser las divisiones de un espacio habitado: las estancias de un OffWorld personal.

Así nació esta arquitectura:

  • Observatorio:
    Donde contemplo el viaje y dejo registro de mis pensamientos en una bitácora personal.
    La categoría para los textos personales, el anterior “Diario y Reflexiones”.
  • Biblioteca de Rutas:
    Lecturas, ideas, trayectorias, objetos y mapas que me acompañan en el viaje.
    La categoría para los textos sobre libros, lecturas, y colecciones.
  • Gabinete de Curiosidades:
    Una colección de noticias, curiosidades, fragmentos y artefactos que merecen conservarse.
    Pequeños fragmentos de conocimiento que merecen ser explicados, reseñados o al menos enlazados.
  • Taller de Sistemas:
    Mantenimiento, exploración y creación de infraestructuras digitales.
    Los textos sobre la faceta de ingeniería, con referencias a mi trabajo, pero especialmente a las experiencias con mi propia infraestructura y código.
  • Taller de Manufactura:
    Donde construyo con las manos lo que imagino en OffWorld.
    Para consignar proyectos de carpintería, objetos físicos, bricolaje.
  • Hábitat Conectado:
    Donde diseño, automatizo y enlazo mi hogar en OffWorld (o en el Bradbury).
    Preparado para los futuros trabajos y reflexiones sobre domótica, redes y tecnología doméstica.

Cada categoría funciona como una pequeña estación del viaje; cada una establece un clima propio. No son metáforas impenetrables ni nombres caprichosos: son estancias comprensibles, pero cargadas de una resonancia simbólica que pertenece a este universo particular.

Lo aprendido: La conversación como herramienta de diseño conceptual

Este proceso dejó un aprendizaje adicional… Usar un LLM como herramienta creativa no consiste necesariamente en pedir respuestas, sino en explorar relaciones, desvelar analogías y refinar intuiciones. La máquina no inventa por nosotros, pero ayuda a pensar con más amplitud.

Su utilidad no está en producir ideas brillantes, sino en amplificar el espacio mental en el que decidimos. Al menos con este uso, facilita un interlocutor que proporciona superficies nuevas sobre las que hacer rebotar las ideas.

Y al final, el resultado no es una taxonomía eficiente, sino un lugar más habitable, un OffWorld que ahora tiene forma, incluso habitaciones…

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Por JFSebastian

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